Habia una vez.....
Muchas veces no comprendemos el porq de algunas cosas, porq nos pasa? Porq a nosotros? Yo no pude controlarlo, ese día llore mientras el bus se alejaba de mi casa, quería gritar, salir corriendo para abrazar a mis papás, pero no me movía, mi voz se apago, ahogada por el llanto, tenia que hacer sacrificios, y uno de ellos era ese. Yo no era una señorita educada, solía hablar fuerte, reírme escandalosamente, me encantaba comer, no sabia vestirme como para estar en esta cuidad, empecé con buen desenvolvimiento en los estudios, al pasar los meses los sentimientos de añoranza se fueron desvaneciendo; los estudios habían abarcado todo pensamiento y tiempo libre, dormía muy cansada, tratando de ponerme al tanto con las cosas que no me habían enseñado, era duro pero tenia q hacerlo, las exigencias eran cada vez mas duras, y en la casa lo eran tb, empecé a cansarme, empecé a sentir que algo me faltaba, yo me había adaptado a las pocas comodidades q tenia, pero donde quedaba el amor, no se si ellos me querían, creo q cada día solo sentían q me iba convirtiendo en un problema, era muy gorda para la línea estética promedio de la casa. Me vestía mal y es q no se, creo q mi mama siempre me vestía con un gusto particular, para ser sincera yo pensaba que estaba bien y así crecí, ella me decía que no era posible q no supiera combinar, era claro q mis combinaciones no eran las mejores, pase por épocas en busca de mi estilo, desde ropa gitana y peinadas con trenzas, hasta algo retros donde usaba blusas anchas atadas a la cintura, después por polos camisa de diferentes colores…y solo me decía “nunca aplicas lo que te enseño” no se porque, era rebeldía o es que no me gustaba esa manera o simplemente no tenia las prendas adecuadas, “nunca aprendes”…con el tiempo, la falta del cariño sincero que yo no sentía se hizo presente, con quien contar? Pero que podría sentir una niña de 15 años? Si su obligación solo era estudiar y nada mas? Aun así sentía q había mucho que contar, extrañaba la hora del desayuno tranquilo en esa mesa de cocina, habían ciertos lujos, como que te sirvan peladas las frutas y te las lleven a la cama, de ese privilegio, yo era la que llevaba la fruta, nunca me hice problemas por ello, por ser la tercera en todo, ropa de a sol, dos panes y no mas, no mires de esa manera etc. etc. hasta que no pensé mas, huí de eso en otra realidad, me rebele de muchas cosas, no aprendí, quería hacer las cosas a mi modo, que si quería ponerme algo me lo pondría , que no importaba si fuera gorda o delgada o que si el cabello largo delataba que había vivido en la sierra, yo no quería nada de ella! Me volví débil y muy terca a la vez, débil cuando no podía soportar ese vació, el no poderlo llenar con algo, y terca porque aun así en esas condiciones no quería cambiar nada, no seria de la forma como quería q fuese , no como ellas! Luego me di cuenta que esa forma de adaptación no eran las acertadas para una chica como yo, me faltaba madurez y me perdí en esa adaptación desesperada, creo que de esa manera, al no arriesgarme cada vez q se olía el peligro, hacia q me protegiera, calentando mi corazón! Me estaba costando, vaya que me costo. Como puede uno decir a una niña que no imagine una vida mejor si su única salida es su imaginación, esa falta de afecto traducida en desconfianza, rebeldía y mediocridad, irían absorbiéndola si es que no encontraba una salida, en una muchacha mal vestida, dura con sus metas, mediocremente madura.
Y vivieron felices paar siempre!
jueves, 11 de febrero de 2010
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